Una película que se ha convertido en leyenda es “The Misfits”, del magistral director John Huston, filme rodado en 1961 y que guarda las imágenes de actores que se convirtieron en verdaderos íconos del cine clásico. En recuerdo de Marilyn Monroe, que falleció un 5 de agosto de 1962, “The Misfits” es una película emblemática, considerada como la pieza que refleja toda la capacidad dramática de la actriz, quien por su belleza y sensualidad fue encasillada en roles de la típica rubia tonta.Acompañada de luminarias como Clark Gable y Montgomery Clift, Monroe no pierde en esta película su atractivo sexual, que la caracterizó siempre, pero la expresión de tristeza no la abandona y hace que el personaje Roslyn toque fibras de gran complejidad, entre la ternura, la pasión o el desespero.
La historia escrita por el dramaturgo Arthur Miller, casado con la Monroe en ese momento, cuenta las vidas de Roslyn, quien atraviesa un divorcio, cuando conoce a Guido (Eli Wallach) y Gay Langlad (Clark Gable), quienes la invitan a pasar unos días en el campo. En este ambiente, los dos hombres comienzan una batalla por Roslyn, que se agudiza con la aparición de Perce Howland (Montgomery Clift).
El lío amoroso se desarrolla en un ambiente rudo, de domadores de caballos que no temen a la violencia, ni sacar lo peor de ellos mismos, lo que hace crecer la tensión sexual alrededor de Roslyn. Cada personaje a lo largo de la trama muestra lo atormentado de su alma, aquello que los hace unos “inadaptados” de lo que los rodea.
La película muestra mucho de lo que los actores vivían en ese momento. Hay quien opina que en realidad Marilyn no actuaba, sino que se mostraba a ella misma, en toda su fragilidad y belleza, con todo su encanto y congoja. Se cuenta que Miller escribió esta historia para ella, deprimida tras un aborto, el que le impidió poder embarazarse otra vez, además de la fractura de su matrimonio y un bajón en su carrera artística.
Por su parte, Gable estaba en el ocaso de su carrera. En la película se le ve cansado, un tanto abatido. Ya no es la figura reluciente de “It Happened One Night” (1934) en la que causó revuelo por quitarse la camisa. Vivía atormentado por la muerte de Carole Lombard, quien fuera el amor de su vida, pérdida de la que no pudo recuperarse a pesar de su fama de mujeriego.
Mientras que Montgomery Clift, tenía una vida de autodestrucción, que se agudizó por un accidente de coche en 1956 (luego de salir de una fiesta en casa de Elizabeth Taylor) el que le ocasionó una desfiguración en el rostro que fue corregida con cirugía.
Con los actores viviendo al borde, John Huston trabajó intensamente, lidiando además con problemas de producción y la amenaza de que fuera detenido el rodaje.
La película guarda el sello especial de haber sido la última de Clark Gable (quien empeñado en grabar las escenas de domador de caballos, aunado a su desgaste físico, murió once días después por problemas del corazón). También fue el último filme completo de Marilyn Monroe, por lo que esta joya fílmica para los amantes de los clásicos, se ha vuelto una verdadera pieza de culto, llena de melancolía, tormento y que expresa de diversas maneras una de las caras más oscuras del amor y es deseo.
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